La economía por encima de la salud

En medio de esta pandemia ocasionada por el Covid-19, los gobiernos comienzan a ceder ante la presión de las fuerzas económicas que se han visto afectadas durante este periodo, un ejemplo claro es la carta que recibió en días pasados el Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, en la cual 11 Senadores pidieron a Pompeo presionar al gobierno mexicano para incorporar como negocios esenciales a las industrias que proveen a los sectores alimenticios, médicos, de transporte, infraestructura, aeroespacial, automotriz y de defensa; toda vez que mientras México mantenga el cierre de “actividades no esenciales”, las cadenas de suministros seguirán interrumpidas.

Como se puede apreciar en este caso, los grupos económicos en Estados Unidos están ejerciendo presión sobre sus representantes estatales como son los Senadores, para que ellos a su vez ejerzan presión sobre la administración del Presidente Donald Trump, siendo conocedores de que en los 17 meses que va de la administración del Presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, Donald Trump ha conseguido todo lo que se ha propuesto de la administración mexicana, sobre todo después de que se hiciera pública la parcialidad con la que se impusieron los criterios de “actividades no esenciales” priorizando los caprichos presidenciales como la refinería Dos Bocas, el aeropuerto de Santa Lucía y el Tren Maya, por más descabelladas que parezcan estas inversiones en momentos como el que se vive actualmente, ya que la refinería no representa bajo ningún análisis una inversión inteligente con los precios del petróleo en niveles mínimos históricos y con una clara tendencia mundial que se dirige hacia las energías limpias y renovables.

Por otro lado, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles en múltiples estudios por parte de autoridades aeronáuticas internacionales, han advertido sobre su inviabilidad, elevado costo y que quedará ampliamente rebasado en un corto plazo, igual de incómoda es la situación en la cual se encuentra el proyecto del Tren Maya, que arrancó sin un estudio de impacto ecológico, falta de consultas a los pueblos que se verán afectados por la construcción del mismo y la opacidad con la cual se están entregando las concesiones para construir los tramos férreos.

Pero ya que estos proyectos fueron promesa de campaña del presidente López Obrador, se decidió otorgarles la relevancia para ser actividades esenciales y de esta manera poder continuar ininterrumpidamente dichas construcciones aun cuando una parte muy importante de la sociedad mexicana exigía que esos recursos fueran destinados al combate del Covid-19, poniendo en riesgo de contagio a miles de trabajadores que laboran en fábricas que proveen materiales para continuar con estas obras; por su parte, Donald Trump también quiso aprovechar la actual emergencia sanitaria para enaltecer sus propios proyectos de campaña como lo es el muro fronterizo llegando incluso a enviar un mensaje vía Twitter señalando que los estadounidenses tenían mucha fortuna de tenerlo como Presidente, ya que en sus propias palabras el muro fronterizo ha evitado el cruce de personas infectadas con Covid-19 a Estados Unidos provenientes de México, aunque en innumerables notas periodísticas ha quedado exhibida la ineficacia del muro que ha representado hasta el momento una erogación de varios millones de dólares.

Es en estos aspectos, en donde podemos notar la clara similitud en el discurso de ambos presidentes, al intentar aparentar una imagen fuerte y de tener bajo control la crisis sanitaria, que claramente ha superado los sistemas sanitarios públicos de ambos países siendo Estados Unidos actualmente el epicentro de la pandemia y marcando una clara diferencia en la desigualdad que existe entre los servicios de salud con los que cuenta la gran mayoría de estadounidenses y las clínicas hospitalarias de atención privada a la que tienen acceso la minoría más adinerada de los Estados Unidos. Por su parte, en México ni siquiera se cuenta con datos fiables por parte de las autoridades de cuántos casos de contagios hay en el país, ya que el gobierno se ha rehusado desde un inicio a realizar las pruebas suficientes a la población, llegando a ocupar por la OCDE el vergonzoso último lugar de los países que menos pruebas realizan por habitante, con la intención de informar durante toda la emergencia sanitaria el menor número de casos positivos y de defunciones por Covid-19 con el riesgo que esto conlleva.

Es aquí, en donde toma vital importancia el tan ansiado tema electoral en ambos países, por su parte Estados Unidos llevará a cabo elecciones presidenciales el próximo noviembre, por lo que el Presidente Trump tiene especial interés en reaperturar las actividades económicas y tratar de perder la menor cantidad de empleos posibles que golpearía de manera directa a su base electoral, ya que durante su campaña presidencial él se promovió como el presidente del empleo para los norteamericanos; por otro lado, el Presidente López Obrador teniendo en la mira las elecciones intermedias del próximo año, en donde buscará mantener el control sobre el Congreso de la Unión, intentará reactivar una decaída economía aun con discursos disparatados en donde promete la creación de 2 millones de empleos, aunque en la realidad no se vea de dónde pueden generarse dicha cantidad de empleos en un entorno en el cual la pandemia y la falta de apoyos por parte del gobierno están orillando a cientos de pequeñas y medianas empresas al cierre prácticamente definitivo de sus operaciones, mientras empresas y tiendas como Elektra, propiedad de Grupo Salinas, han mantenido sus operaciones sin cambio alguno a pesar de la falta de garantías sanitarias para sus empleados, pero ya que este Grupo ha sido la empresa más beneficiada con contratos por parte de la actual administración, parece que esta situación puede pasarse por alto.

En ambos casos y con la agenda electoral en puerta, hay un tema que parece imponerse a la salud: la economía. En las mencionadas administraciones queda claro que sus proyectos personales resultan ser más importantes a la hora de destinar recursos, que al fortalecimiento del sistema de salud, en el cual han quedado en evidencia las múltiples fallas como lo es la falta de equipo médico adecuado para atender una emergencia, el escaso número de camas y respiradores artificiales, así como la falta de personal capacitado; esto sin mencionar, el escandaloso sobreprecio en el cual se están adquiriendo los insumos médicos necesarios de último minuto ante la clara falta de previsión por parte del gobierno.

Siendo el factor económico la prioridad de los gobiernos, quienes resultamos ser los más afectados somos la población en general, ya que en México la falta de políticas públicas de la actual administración, deja vulnerables a la mayoría favoreciendo muchas veces a la minoría que son los de mayor poder adquisitivo; un ejemplo claro de planeación en México, es haber desaparecido el servicio de salud al cual tenían acceso las personas de menores recursos económicos en el país (Seguro Popular) y creó con la intención de sustituirlo, al Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), sin que este estuviera listo para brindar la atención médica de los afiliados al Seguro Popular, poniendo de esta manera en riesgo a miles de personas en el país. Por su parte, el mandatario norteamericano en su plan presupuestario destina a La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA por sus siglas en inglés) un incremento del 12% con tal de hacer valer su promesa de que el hombre vuelva a pisar la luna en el año 2024, de igual manera, incluye aumentos importantes en su presupuesto para gastos militares, en contraparte reduce el presupuesto en rubros sumamente importantes como es: vivienda en 15% y protección medio ambiental en 26%, solo por citar algunos ejemplos.

Si bien, esta crisis sanitaria no tiene precedente y según los expertos el ser humano deberá aprender a vivir con el coronavirus por varios años, estos gobiernos en particular aún pueden corregir el rumbo de sus respectivas administraciones privilegiando el gasto en materia de salud por encima de caprichos personales, ya que será de vital importancia para todos los países del mundo tomar medidas no solo para combatir la actual emergencia sanitaria, si no será necesario tomar todas y cada una de las medidas al alcance para inhibir y de ser posible evitar futuros brotes, ya que como ha dejado claro el Covid-19, esta no será la última pandemia a la que se enfrente la humanidad y que ha dejado clara la importancia que debemos darle a la salud, porque si bien es cierto que la economía es vital para las familias, es igual de cierto que no habrá economía sin familias, ya que es importante señalar que si hay un punto que se pudiera considerar “favorable” respecto del Covid-19, es su baja tasa de mortalidad con respecto a enfermedades que pudieran resultar mucho más mortíferas para el ser humano.

Generación pandemia

Por primera vez en la historia de la humanidad, la declaratoria de una pandemia ha orillado a los gobiernos de todo el mundo a llevar a cabo un ejercicio de distanciamiento social con ayuda de los medios de comunicación y las redes sociales, que hoy en día tienen la capacidad de informar de manera casi inmediata a la población sobre los acontecimientos más relevantes, situación que resultó ventajosa ya que de esta manera en varios países del mundo incluyendo México, hubieron personas que se adelantaron al gobierno para practicar el distanciamiento social, logrando así reducir drásticamente el número de contagios.

El pasado martes 21 de abril, el Gobierno Federal de México declaró oficialmente el inicio de la Fase 3 de la pandemia en México, lo que significa que a partir de ahora, la cantidad de contagios serán a la alza y la proyección apunta a que la epidemia alcanzará su punto máximo entre el 6 y 13 de mayo. Esto implica, que la principal medida que se deberá de mantener, será el aislamiento cuando menos al próximo 30 de mayo.

Derivado de esto, hoy en día cobran mayor importancia preguntas como: ¿Qué va a pasar cuando la emergencia sanitaria termine?, ¿Seguiremos igual o ajustaremos algunas actividades o estrategias?; ya que esta pandemia nos ha llevado a una situación tan insólita que sin duda será un cambio para muchas generaciones.

Aunque no hay un consenso para el término de “generación”, se podría definir como el conjunto de personas que, por nacer en fechas próximas o recibir alguna educación e influjos culturales y sociales semejantes, se comportan de manera afín o comparable en algunos sentidos, es por esto, que los efectos derivados de la pandemia por el covid-19, como la suspensión de actividades comerciales y administrativas, el cierre de las escuelas a todos los niveles educativos, centros religiosos, la cancelación de importantes eventos nacionales e internaciones, y lo que puede ser más impactante para todos: el aislamiento social, que hasta el momento, solo habíamos podido imaginar en alguna película de ciencia ficción; se trata de un periodo con unas características nunca antes vividas y que marcará un hito que recordará la historia.

Por la relevancia de esta situación, se ha venido manejando en diversos medios de comunicación, el anunciar el surgimiento de una nueva generación en la que muchos nos veríamos reflejados desde diferentes perspectivas pero que sin duda, cambiará drásticamente la manera en la que desarrollamos nuestras actividades en el día a día.

Las referencias de las generaciones que en los textos de marketing más se mencionan son: la generación de los Baby Boomers (1949-1968), la generación X (1969-1980), o de los Millennials (1981-1994); en general, los grandes cambios sociales, culturales, o hechos históricos de impacto, han dado pie al surgimiento de estas generaciones y no cabe duda que la cuarentena en la que se encuentra el mundo puede dar inicio a una generación denominada Pandemia, al menos en México esta generación será constituida por diferentes grupos poblacionales que han vivido esta crisis sanitaria de diversas formas, pero siempre con un cambio en alguno de sus hábitos más simples como es el contacto físico y la higiene de manos.

Las principales características que definirán a esta generación serán:

  • Constante higiene de manos.
  • Uso de cubre bocas e incluso guantes desechables al salir de casa.
  • Aislamiento social indeterminado en algunos países.
  • Al regresar a casa desinfectar y/o lavar todo lo que estuvo expuesto en la calle desde zapatos, ropa, llaves, celular, objetos adquiridos en alguna compra, interior de los vehículos, etc.
  • Suspensión de actividades comerciales, religiosas, deportivas y educativas.
  • Implementación de clases a distancia en todos los niveles educativos.
  • Home office para muchas empresas e instituciones públicas que nunca antes lo habían implementado.
  • Acceso restringido a una sola persona por familia para poder realizar compras en supermercados.
  • Incremento de compras online.
  • Convivencia con familiares únicamente a través de videoconferencias.

Y puede ser que esta lista siga creciendo con el avance de la pandemia por el covid-19, sin embargo, formarán parte de la rutina diaria hasta que el coronavirus sea declarado bajo control por las autoridades sanitarias a nivel mundial.

La generación pandemia, también será conformada por aquellos niños y niñas que están naciendo en circunstancias que sus padres nunca se hubieran imaginado, en donde las instituciones de salud tanto públicas y privadas deberán de tener un control médico más riguroso, tanto con el bebé como con la madre durante los cuidados prenatales como en la etapa post parto, incluso los familiares y amigos solo podrán conocerlos a través de fotos o videos (si es que cuentan con los medios tecnológicos para poder llevarlo a acabo), sin saber hasta cuándo podrán estar físicamente con el nuevo integrante de la familia.

Otra circunstancia mencionada en los puntos anteriores, es el home office que las empresas han implementado y que las instituciones públicas tuvieron que poner también en marcha, actividad que de igual forma requiere del uso de la tecnología, la persona que labore desde su casa deberá de contar con algún dispositivo móvil o equipo de cómputo dependiendo de sus actividades y por supuesto tener conexión a internet; ya que sin éstas herramientas el home office no es productivo para ninguna empresa ni viable para el trabajador.

En México, lo que más ha llamado la atención es la suspensión de actividades escolares, poniendo en duda las fechas en que concluirá el ciclo escolar y si los estudiantes podrán concluirlo de manera satisfactoria por dicha suspensión; y es más preocupante debido a las brechas de desigualdad que existen en el país y el programa “Aprende en Casa” que ha implementado la Secretaría de Educación Pública (SEP) que se ha realizado a través de internet y televisión.

Para quienes contamos con equipo de cómputo, dispositivo móvil, conexión a internet y televisión, lo anterior suena bastante cómodo y fácil por realizar, pero desafortunadamente en México no todas las familias cuentan con estos medios para poder llevarlo a cabo.

En febrero de este año, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) publicó que en 2019 se contabilizaron 80.6 millones de usuarios de Internet, que representan el 70.1% de la población mexicana de seis años o más. La ENDUTIH 2019 presentó resultados para los ámbitos urbano y rural, siendo de 76.6% para la zona urbana y de 47.7% en la rural.

Por otra parte, la encuesta estima que en 2019 hubieron 20.1 millones de hogares que dispusieron de Internet, lo que representa el 56.4% del total nacional, ya sea mediante una conexión fija o móvil, mientras que la proporción de hogares que disponen de computadora registró un 44.3%.

Los televisores son los bienes de mayor penetración en los hogares, ya que en 2019 el 92.5% contó con al menos uno. Respecto del tipo de televisor disponible en los hogares, la ENDUTIH revela que el 76.5% de ellos cuentan con al menos uno de tipo digital. Tomando en cuenta que todos los hogares con televisor digital están habilitados para recibir señales abiertas, otro conjunto de interés es aquel que, aunque sólo dispone de televisor analógico, cuenta con señal de televisión de paga que le permite recibir señales digitales; los resultados de la ENDUTIH 2019 arrojaron que éstos representan un 8.7% de los hogares con acceso a la señal digital.

Por su parte, los hogares que cuentan con un televisor analógico y reciben señal por medio de un decodificador representan un 5.1% del total. De esta manera, el 96% de los hogares del país reciben la señal de televisión digital a partir de alguno de los tres medios mencionados anteriormente: televisor digital, señal de televisión de paga o decodificador.

En ese sentido, ¿Qué pasará con el porcentaje de la población que no cuenta con conexión a internet, televisión, dispositivos móviles y equipos de cómputo para sobrellevar adecuadamente el aislamiento social? Será conveniente desarrollar e implementar una estrategia educativa y digital que se adapte a las brechas de desigualdad de los hogares mexicanos, de igual forma las instituciones públicas e iniciativa privada deberán actualizar sus manuales de operación para los trabajadores que no puedan llevar a cabo un home office por carecer de estos instrumentos tecnológicos y que el trabajo desde casa no implique un gasto que sea absorbido por el trabajador, privando a la familia de recursos indispensables para la adquisición de insumos básicos durante el aislamiento social.

La generación pandemia se enfrenta a situaciones y límites no deseados, pero que también pueden ser ventanas de oportunidad para las iniciativas públicas y privadas que sin duda, no planearon alguna estrategia para este tipo de crisis sanitaria; más aún, los que no se habían sumado totalmente a la transformación digital, que seguramente han sufrido un mayor impacto.

Sin embargo, como bien dice el dicho “nada es para siempre” y la emergencia sanitaria llegará a su fin, todos podremos salir a las calles para reanudar nuestras actividades cotidianas y deberemos de tomar en cuenta las debilidades de cada uno durante esta pandemia para mejorar y convertirlas en fortalezas, replanteando y  organizando desde estrategias hasta estilos de trabajo.

En la vida personal, la generación pandemia también aprenderá a disfrutar cada día, ya que no se sabe cuándo se viva una nueva emergencia sanitaria.

Aspectos personales y familiares a tomar en cuenta en esta crisis

Pero el aspecto médico y físico no es el único que se verá afectado, la economía y las finanzas también se enfrentan a la problemática del Covid-19, puesto que las actividades y los empleos pueden verse fuertemente afectados debido a las restricciones que los gobiernos y las autoridades pongan en las actividades diarias.

SEGUROS MÉDICOS

Es un buen momento para verificar la cobertura de pólizas de seguros de gastos médicos mayores puesto que hay que revisar si tenemos alguna que nos cubra en caso de pandemias. Algunas aseguradoras no cubren eventos de gran magnitud como enfermedades que afecten de forma espontánea y sin control a la población.

SERVICIOS FINANCIEROS

Conocer las limitaciones de los servicios financieros en lo mementos de crisis es fundamental en la medida que estos servicios dejarán de ser presenciales para pasar a ser casi en su totalidad en línea. Se llevarán a cabo muchos programas de apoyo por la banca privada para todos aquellos usuarios de créditos en todas sus modalidades, es muy recomendable logra hacerse de estos beneficios que durante un periodo permitirá destinar todos los recursos económicos a palear las necesidades básicas de la familia y no a pagar deudas.

GASTOS INDISPENSABLES

Particularmente en esta pandemia, es muy importante mantener áreas de trabajo y de vivienda limpias y bien aseadas, por lo que no hay que escatimar en cuanto a recursos de limpieza. Hay que tener listo el gel antibacterial y comprar alimentos vitamínicos pues esto es una buena inversión en caso de que empeore la situación. No hacer gastos fuertes que no tengamos previstos como viajes o estancias en lugares lejanos.

NO MIEDO

Cabe resaltar que no hay que caer en el miedo colectivo con el avance del coronavirus. Las compras de pánico son un ejemplo de lo que hay que evitar. No hay que gastar en tratamientos médicos costosos, pues es sabido que hasta ahora no se ha encontrado un remedio definitivo. Lo mejor es mantenerse informado mediante los comunicados publicados por autoridades como la Organización Mundial de la Salud y las autoridades de salud del país.

El marketing en tiempos de coronavirus

Sin duda, las últimas semanas han sido de bastante incertidumbre por la pandemia de coronavirus que azota al mundo y para nadie es un secreto que ningún país está preparado para recibir este tipo de crisis sanitaria, sin embargo, hay que reconocer también que el mundo será otro después del covid-19, tanto en economía, mercados, prevención sanitaria, de la misma manera lo hemos visto en materia de comunicación y en la forma en que las empresas harán un marketing efectivo.

En el sector privado, mientras algunas empresas han suspendido operaciones por prevención contra el covid-19, otras han ajustado su producción para fabricar insumos que hoy en día son prioritarios para la población como lo son guantes, gel antibacterial, respiradores, etc; los sectores son desde el automotriz, energía, construcción, hasta moda y belleza; el objetivo principal sin duda es ayudar, pero al mismo tiempo la adaptación de las empresas a la circunstancia actual refleja esa empatía ante la crisis que la gente quiere ver en lugar de un spot en horario estelar y que sin duda, genera mayores beneficios que una inversión publicitaria, pues al mismo tiempo logra proyectar una buena imagen para la marca.

En México, de los primeros ejemplos que pudimos ver fue por parte de Grupo Modelo, quienes anunciaron la entrega de 300 mil botellas de alcohol de gel antibacterial para las unidades y hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), dicho producto fue elaborado con una concentración de alcohol de 70 por ciento a partir del extraído del proceso de fermentación de la cerveza Corona Cero, en la planta de Tuxtepec, Oaxaca. Por lo cual, no tuvieron pérdidas generando un producto nuevo, adaptaron sus insumos, no invirtieron grandes cantidades en publicidad y la acción de entregarlas a la Institución de Salud Pública más grande de México fue el mejor acierto mercadológico que pudieron hacer ante esta pandemia.

Este tipo de medidas también controlan financieramente el bache económico de la actual situación y a su vez, postergando gastos en publicidad y mercadotecnia que muchos anunciantes tienen mensualmente con diversos medios de comunicación como electrónicos, digitales, impresos y exteriores.

Por otro lado los medios de comunicación, tienen un gran reto ya que el llamado de las autoridades a mantener al mayor número de personas en sus casas, como medida de control ante la pandemia del covid-19, podría convertirse en una ventana de oportunidad o debilidad para las empresas de medios de comunicación en México.

Con menos gente en la calle, es de suponerse que hay más personas frente a sus televisores con necesidad de información o entretenimiento, lo que incrementa las posibilidades para las televisoras de tener a más personas viendo sus canales, ganar rating e incrementar anunciantes.
El problema es, que para las televisoras la pandemia y las complicaciones económicas que se generen son inciertas, por lo que aún es una incertidumbre lo que esta coyuntura podría generar para los negocios de publicidad y contenidos de estas compañías. La problemática no solo radica en la falta de anunciantes, sino en mantener atractiva su barra programática; por ejemplo, la suspensión de eventos deportivos ocasionados por el aislamiento social, lo cual provocó que canales como ESPN y Fox Sports, dejaran de transmitir contenidos en vivo porque no hay deportes que narrar y los comentaristas también están en sus hogares.

Un caso que sobresale ante esta incertidumbre económica y menor gasto en publicidad, es el del aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio, el cual originalmente se tenía previsto realizar este verano, pero ahora tendrán lugar en 2021.Esta postergación podría generar un retraso o incluso la cancelación de los beneficios por ventas de publicidad y otros vinculados que atrae a millones de espectadores a las pantallas, un hecho que coincide con el aplazamiento del gasto de publicidad en las empresas.

En México, otra cara de la publicidad en tiempos de coronavirus se ha visto en el sector público, que si bien ha invertido tiempo, recursos y esfuerzos, la campaña de #QuedateEnCasa no ha podido lograr el objetivo de generar conciencia en los mexicanos, quienes siguen llenando las playas pensando que son vacaciones, situación que ha tenido que ser tomada por parte de los gobiernos estatales, al grado de tomar la decisión de cerrar completamente las playas.

Es un hecho que las ruedas de prensa diarias nos actualizan de la situación respecto a la pandemia, pero aún falta fortalecer los mensajes para la población. La estrategia de comunicación del gobierno se tiene que ampliar, las campañas preventivas sobre el cuidado y las medidas de higiene adecuadas para evitar que se propague el virus que podría llegar a colapsar el sistema de salud son necesarias, sin embargo, el crear un personaje como “Susana Distancia” y difundir hasta 9 diferentes spots con este personaje por tiempos oficiales, están lejos de ser la estrategia adecuada.

Ampliar la estrategia deberá de consistir en tomar en cuenta tres cosas: los diferentes grupos a los que se debe de informar , los medios de comunicación a los que están expuestos y los mensajes para cada grupo. Lo anterior, debido a las personas que no se quedan en sus casas, ya sea por su trabajo o porque simplemente no les interesa el aislamiento social, esta población es a la que no solo se le debe de dar el mensaje del correcto lavado de manos, si no también se les deberá de informar las medidas a tomar en la calle, sus trabajos y en los medios de transporte que utilizan; así como el tipo de medio de comunicación a los que estarán expuestos, ya que no solo será televisión como los que cumplen con el aislamiento social en sus casas.

De igual forma, se deberá de comunicar de manera concreta a la población más afectada por el aislamiento social, las medidas a tomar frente a la inminente crisis económica consecuencia de esta pandemia. Si bien se realizó un anuncio el pasado 5 de abril por parte del presidente López Obrador, respecto al Plan de Reactivación Económica para enfrentar los efectos de la pandemia por COVID-19, en el mismo no hay medidas concretas de dicho plan ni el cómo se realizará.

Tomando en cuenta que en dicho plan también se anunció la reducción de gastos de publicidad, no se vislumbra en un futuro cercano que se lleve a cabo una estrategia de comunicación de 360 grados como debe de hacerse ante este tipo de crisis sanitarias. Por lo cual, al menos en México el comportamiento mercadológico ha sobresalido de manera positiva por la iniciativa privada y no por el gobierno como en otros países.

En tiempos de coronavirus, no hay otra estrategia de marketing efectiva más que la adaptación a los nuevos mercados, a los diferentes medios y formas de comunicación sin la necesidad de generar gastos excesivos.

 

“No compre participación en el mercado. Averigüe cómo ganárselo”

Philip Kotler

La crisis impulsa un cambio cultural en las empresas

El coronavirus obliga a tomar decisiones de urgencia a todos los niveles para minimizar, en la medida de lo posible, su impacto sanitario, social y económico. La cultura empresarial juega un papel relevante a la hora de tomar la drástica y obligada decisión que las empresas (grandes y pymes) han tenido que tomar al enviar a sus empleados a trabajar desde casa con el fin de tratar de mantener su actividad diaria sin que el negocio se vea muy afectado y sin poner en riesgo la salud de sus empleados.

El cambio cultural será importante en las organizaciones, consiguiendo que empresas reacias a estos nuevos modelos de trabajo y de gestión del tiempo, se aboquen a probarlos por obligación, comprueben su viabilidad y sus beneficios no sólo para los empleados, sino también para la productividad y los costos de la compañía, incluso, decidiendo mantener el modelo de forma permanente después que pase la tormenta y todo retorne a la normalidad.

¿La importancia del compromiso y los valores?, esto ahora se pondrá a prueba, las medidas de conciliación, igualdad y flexibilidad laboral jugarán un papel fundamental en el compromiso de las personas con la organización en situaciones difíciles, y ayudará a construir la cultura empresarial, que es una suma de creencias, normas, actitudes, valores, supuestos y maneras de trabajar que comprometen a las plantillas con la organización.

El cambio cultural, una mayor aceptación del trabajo desde casa y la inmersión digital acelerada al que se han visto obligadas muchas empresas, sería la mejor secuela que el coronavirus podría dejar a nuestro tejido empresarial.

El siguiente listado con 5 recomendaciones clave que pueden facilitar una adaptación más ágil y eficiente de las organizaciones.

  • Fomentar el trabajo desde casa. Es una fórmula exitosa que suele mejorar el rendimiento del trabajador y su engagement o sentimiento de pertenencia con la empresa.
  • Mejorar la digitalización. Es imposible mandar a nuestros empleados a desarrollar sus tareas desde casa sin haber llevado a cabo antes una digitalización de nuestros procesos. Contar con servidores alojados en la nube, correctamente protegidos, agilizará las respuestas de nuestra organización desde cualquier punto del mundo.
  • Aumentar la flexibilidad. La persona que trabaja desde casa por la necesidad de cuidar a un familiar no siempre puede ejercer su labor en un horario rígido y férreo, con reuniones y entregas inamovibles. Implantando una comunicación interna fluida es más fácil conocer sus necesidades y limitaciones y poder adaptar el ritmo del trabajo sin perder horas de productividad. Por tanto hay que evitar la rigidez.
  • Potenciar los encuentros virtuales. Contar con sistemas de teleconferencia, multiconferencia, videoconferencia y telepresencia puede ser muy útil en casos como los que vivimos hoy en día. Es una vía rápida, accesible y cada vez más asentada para abordar proyectos de trabajo y estrategias de equipo evitando desplazamientos innecesarios.
  • Impulsar el lado más humano. Sentido común y empatía ¡que no “cunda el pánico”! En estos momentos de incertidumbre para todos es de crucial importancia aplicar el sentido común y el raciocinio apoyando a los compañeros de trabajo que más ayuda pueden necesitar o que sientan mayor temor ante una situación impredecible.